Ink, water-soluble wax pastel, newspaper clippings, glue, and tape on paper; iron rods and thread. 58,5 x 221,1 x 221,1 in. 2023
PERPETUAL narcoCALENDAR brings together 93 words containing the prefix “narco,” which appeared 2,182 times in the Colombian newspaper El Tiempo during 2022. Each occurrence was cut out and pasted onto its corresponding date in a calendar composed of twelve drawings, one for each month, arranged in a large suspended circle where December meets January.
Each narco-word has its own circuit of red lines connecting its occurrences across the months and returning to its starting point. Even when a word appears only once, the line emerges from the printed word, travels around the entire circumference, and reenters it.
The lines pass through the paper, extending these circuits between the calendar on the outside and its reverse: a universe of monstrous drawings in which deformed bodies, organs, weapons, and machines are connected by red conduits. The public language of the press and the subjective experience of narco-violence thus form two sides of the same system. To enter the circle, visitors must part the calendar sheets and pass through, finding themselves surrounded by the drawings.
The archive covers 2022, but its circuits have no end. While the recorded words keep going round and round indefinitely, the prefix “narco” remains available to generate new terms. The calendar transforms a year of news into a perpetual structure: its circuits are closed, but the vocabulary generated by drug trafficking and the failed War on Drugs remains open.
Tinta, pastel de cera soluble en agua, recortes de periodico, pegamento y cinta adhesiva sobre papel; varillas de hierro e hilo. 148,5 x 561,5 x 561,5 cm. 2023
PERPETUAL narcoCALENDAR reúne 93 palabras con el prefijo «narco», publicadas 2.182 veces en el periódico El Tiempo durante 2022. Cada aparición fue recortada y pegada en la fecha correspondiente de un calendario compuesto por doce dibujos, uno por mes, dispuestos en un gran círculo suspendido donde diciembre se encuentra con enero.
Cada narcopalabra tiene su propio circuito de líneas rojas, que conecta sus apariciones a través de los meses y regresa al punto de partida. Incluso cuando aparece una sola vez, la línea sale de la palabra impresa, recorre toda la circunferencia y vuelve a introducirse en ella.
Las líneas atraviesan el papel y dan continuidad a estos recorridos entre el calendario exterior y su reverso: un universo de dibujos monstruosos donde cuerpos deformados, órganos, armas y máquinas se conectan mediante conductos rojos. El lenguaje público de la prensa y la experiencia subjetiva de la narcoviolencia constituyen así las dos caras de un mismo sistema. Para acceder al interior, el visitante debe separar las hojas del calendario y atravesar el círculo, quedando rodeado por los dibujos.
El archivo corresponde a 2022, pero sus circuitos no tienen fin. Mientras las palabras registradas dan vueltas indefinidamente, el prefijo «narco» permanece disponible para producir nuevas denominaciones. El calendario convierte un año de noticias en una estructura perpetua: sus circuitos están cerrados, pero el vocabulario generado por el narcotráfico y la fallida guerra contra las drogas continúa abierto.